GM informa una pérdida de 7.100 millones de dólares en vehículos eléctricos en medio de un cambio de política

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General Motors (GM) anunció una pérdida significativa de 7.100 millones de dólares en sus ganancias trimestrales más recientes, atribuida en gran medida a la reducción de sus ambiciones de vehículos eléctricos (EV). La desaceleración se produce después de cambios sustanciales en la política federal estadounidense bajo la administración Trump, que favoreció los combustibles fósiles sobre los vehículos eléctricos.

La reversión de la política impulsa las pérdidas de la industria

La pérdida de 7.100 millones de dólares refleja principalmente la amortización de las inversiones de GM en fábricas de baterías y líneas de montaje de vehículos eléctricos. Este golpe financiero también incluye 1.100 millones de dólares en costos de reestructuración relacionados con operaciones no relacionadas con vehículos eléctricos en China. La medida refleja una tendencia más amplia dentro de la industria automotriz; Ford Motor informó una pérdida de 19.500 millones de dólares el mes pasado debido a ajustes similares en su negocio de vehículos eléctricos.

Eliminación de créditos fiscales y reversiones de regulaciones

El principal factor detrás de estas pérdidas es la eliminación de los créditos fiscales federales para los compradores de vehículos eléctricos a finales de septiembre. Estos créditos anteriormente cubrían hasta $7,500 del costo de compra o arrendamiento, lo que aumentó significativamente la demanda de vehículos eléctricos. Junto con estándares ambientales y de economía de combustible más flexibles, el cambio de política eliminó incentivos clave tanto para los fabricantes como para los consumidores.

Desaceleración de la demanda en América del Norte

GM declaró explícitamente en una presentación de valores que la terminación de los incentivos fiscales y las regulaciones de reducción de emisiones llevaron a una desaceleración de la demanda de vehículos eléctricos por parte de los consumidores en América del Norte a partir de 2025. La compañía se vio obligada a compensar a los proveedores que ya habían invertido en la producción de componentes para vehículos eléctricos que ahora son menos críticos para la estrategia revisada de GM.

Implicaciones más amplias para la industria

Las pérdidas de GM y Ford subrayan la volatilidad del mercado de vehículos eléctricos cuando se ve influenciado por rápidos cambios de política. Esta situación plantea dudas sobre la viabilidad a largo plazo de las inversiones en vehículos eléctricos en un entorno en el que el apoyo gubernamental puede cambiar de forma impredecible. El futuro de la electrificación automotriz depende ahora de las fuerzas del mercado más que de incentivos federales sostenidos.

Los resultados financieros muestran que las ambiciones de los vehículos eléctricos dependen en gran medida de factores externos, especialmente de las políticas gubernamentales. Es probable que este cambio obligue a los fabricantes de automóviles a reevaluar sus estrategias de vehículos eléctricos a largo plazo.