Una empresa británica, Ailias, ofrece un nuevo tipo de experiencia interactiva: avatares holográficos conversacionales de tamaño natural de personajes históricos e incluso creaciones personalizadas. Olvídese de las incómodas hipótesis de las cenas sobre a quién invitaría del pasado; ahora puedes realmente hablar con ellos.
La tecnología detrás de la ilusión
La tecnología central no es innovadora. Las exhibiciones holográficas existen desde hace décadas, y tienen sus raíces en el trabajo del físico Dennis Gabor, ganador del Premio Nobel en 1971. Lo que distingue a Ailias es su enfoque lúdico en animar personalidades, en lugar de simplemente crear espectáculo. Su proceso de “ultra creación de personajes” da vida a figuras como Enrique VIII, Beethoven o Cleopatra en un formato conversacional. Los hologramas pueden incluso realizar acciones físicas básicas como malabares o breakdance.
Costo y derechos de autor: el truco
El alquiler de una semana de un holograma de Ailias puede costar miles de libras, incluido el software, la entrega y la instalación. La compañía ofrece actualmente más de 70 personajes, pero la lista está fuertemente inclinada hacia figuras históricas por una razón: los derechos de autor. El uso comercial de celebridades vivas probablemente daría lugar a batallas legales. Las figuras muertas, sin embargo, son presa fácil.
Conversación impulsada por IA
Ailias aprovecha la inteligencia artificial de código abierto y el video generativo para impulsar las conversaciones, con tiempos de respuesta inferiores a dos segundos. El efecto es similar a chatear con un ChatGPT altamente receptivo, pero con un acento histórico. Por ejemplo, la empresa ha resuelto problemas de derechos de autor para crear una versión con inteligencia artificial de Albert Einstein. Cuando se le pregunta, responde con un agradable acento alemán y entabla discusiones sobre ciencia, música o incluso sobre Elon Musk.
Más allá de la educación: el lado más oscuro
Si bien Ailias presenta los hologramas como herramientas educativas para museos o escuelas, el potencial de uso indebido es innegable. La compañía admite que puede crear un holograma personalizado de cualquier persona, con suficientes fotos y grabaciones de voz, en tan solo un mes. Esto abre la puerta a aplicaciones extrañas y potencialmente problemáticas, como recrear a exparejas para… cerrar.
El futuro de los hologramas en el comercio
Los hologramas ya se utilizan comercialmente, como se ve en ABBA Voyage, donde artistas virtuales entretienen al público en vivo. Las marcas podrían utilizar la tecnología de Ailias para crear portavoces de IA, como un holograma de Cristiano Ronaldo promocionando productos Nike o un conserje de IA que guíe a los huéspedes en un hotel.
El atractivo es claro: la gente está dispuesta a pagar por ilusiones, incluso cuando saben que son falsas. La versión más pequeña de Ailias, de 21 pulgadas, hace que la tecnología sea accesible para uso personal, lo que plantea dudas sobre hasta qué punto se ampliará la línea entre entretenimiento y explotación.
En última instancia, Ailias no sólo vende hologramas; está vendiendo un nuevo tipo de interacción, uno en el que el pasado (y potencialmente tus peores enemigos) pueden cobrar vida a un precio.
