La criptomoneda impulsa el aumento de la trata de personas

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Las transacciones de criptomonedas vinculadas a la trata de personas (incluido el trabajo forzoso en complejos fraudulentos y el tráfico sexual) han aumentado considerablemente, y las redes criminales explotan la velocidad, la naturaleza sin fronteras y la baja regulación de las monedas digitales. Una nueva investigación indica un aumento interanual del 85 % en la trata de personas financiada con criptomonedas, que ahora asciende a cientos de millones de dólares al año. Este crecimiento pone de relieve cómo las herramientas financieras modernas facilitan la expansión de la explotación a escala industrial.

Explotación en la era digital

Los grupos criminales, principalmente de habla china, anuncian servicios de tráfico en plataformas como Telegram. Estas operaciones utilizan mercados de “garantía” (servicios de depósito en garantía que aceptan criptomonedas para evitar el fraude) para comprar y vender víctimas, a menudo a plena vista. Las transacciones se realizan abrumadoramente utilizando monedas estables (Tether y USDC) para evitar la volatilidad de los precios, y las ganancias con frecuencia se lavan en los mismos mercados basados ​​en Telegram.

Los complejos fraudulentos en el sudeste asiático (Myanmar, Camboya, Laos) se han convertido en negocios en auge, que generan decenas de miles de millones al año. Estos complejos atrapan a las víctimas, atraídas con ofertas de trabajo falsas, hacia trabajos forzados, a menudo en condiciones brutales. Si bien las operaciones fraudulentas representan una gran parte del tráfico, las operaciones de tráfico sexual muestran un crecimiento aún más explosivo.

La magnitud del problema

Los anuncios detallan la venta de trabajadoras sexuales por horas, para contratos más largos o incluso para transporte internacional a destinos como Macao, Taiwán y Hong Kong. Algunos listados sugieren tráfico de menores, haciendo referencia a “lolitas” y “estudiantes de secundaria”. Los análisis muestran que el 62% de las transacciones relacionadas con la prostitución oscilan entre 1.000 y 10.000 dólares, y las operaciones internacionales frecuentemente superan los 10.000 dólares por víctima.

La escala no se limita a los traficantes individuales; Las empresas criminales operan a gran escala y mueven a cientos de víctimas a través de estas redes. Los pagos a los trabajadores forzosos oscilan entre 8.888 y 22.000 dólares por trabajador, y los compuestos contratan activamente a través de Telegram. Los trabajadores se enfrentan a condiciones brutales: se confiscan los pasaportes, los turnos pueden durar entre 15 y 16 horas y quienes no cumplen con las cuotas de estafa se enfrentan a la violencia.

Responsabilidad de la plataforma

Telegram y Tether permiten estas operaciones criminales, a pesar de sus términos de servicio declarados. Si bien Telegram prohíbe el tráfico de canales cuando se descubren, a menudo reaparecen con nuevos nombres. Tether afirma cooperar con las fuerzas del orden y congelar 4 mil millones de dólares en fondos ilícitos, pero los críticos argumentan que se necesitan acciones más agresivas.

“¿Por qué Telegram y Tether están de acuerdo con ganar dinero con la explotación de humanos?” pregunta Erin West, defensora de las estafas. “Ellos saben que esto está sucediendo. Este dinero se mueve en su plataforma”.

El lado oscuro de la transparencia criptográfica

A pesar de facilitar la explotación, la trazabilidad de las criptomonedas también expone a las redes de tráfico al escrutinio. El análisis de blockchain revela operaciones previamente ocultas, lo que brinda a las fuerzas del orden nuevas herramientas para rastrear y desbaratar estos delitos. El problema se extiende a la venta de materiales de abuso sexual infantil (CSAM), donde Bitcoin y Monero se utilizan para lavar las ganancias.

Mirando hacia el futuro

El uso de criptomonedas en la trata de personas es una amenaza creciente, pero también presenta oportunidades de intervención. Apuntar a los sistemas centralizados de monedas estables e interrumpir los mercados de garantía basados ​​en Telegram podría obstaculizar significativamente las operaciones de tráfico. Las fuerzas del orden deben adaptar y acelerar sus esfuerzos para contrarrestar este panorama criminal en evolución.

Esta tendencia subraya una peligrosa intersección entre la innovación financiera y la explotación humana, lo que exige medidas urgentes por parte de las plataformas, los reguladores y las fuerzas del orden para proteger a las poblaciones vulnerables.