Una importante tormenta invernal está a punto de afectar a casi 30 estados este fin de semana, provocando fuertes nevadas, lluvias heladas y posibles cortes de energía en una amplia zona del país. Si bien la trayectoria exacta y la intensidad siguen siendo inciertas, los meteorólogos advierten que las condiciones podrían variar desde devastadoras tormentas de hielo en el Atlántico medio hasta fuertes nevadas en las Montañas Rocosas y el noreste.
Pronósticos volátiles y modelos cambiantes
La trayectoria de la tormenta ha sido notablemente impredecible. El meteorólogo Sean Sublette relata cómo los pronósticos cambiaron drásticamente en cuestión de días, pasando de expectativas de fuertes nevadas a preocupaciones sobre peligrosas lluvias heladas. Esta volatilidad resalta los desafíos de predecir sistemas climáticos complejos, especialmente aquellos que extraen humedad de múltiples fuentes como el Golfo de México.
Impactos potenciales y riesgos regionales
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) ha emitido “mensajes clave” preliminares que indican que fuertes nevadas comenzarán a azotar las Montañas Rocosas y las Llanuras el viernes, y luego se desplazarán hacia el este, hacia la costa este, el domingo. Al sur de la zona de nieve, los estados podrían enfrentar peligrosas lluvias heladas y aguanieve.
El potencial de una perturbación generalizada es alto. Históricamente, muchas regiones no están preparadas para el severo clima invernal; la tormenta de hielo de 2014 entre Georgia y Carolina del Sur dejó a algunas comunidades sin electricidad durante días, y la helada de Texas de 2021 provocó un apagón de dos semanas y casi 250 muertes.
Incertidumbre y factores clave
El científico atmosférico Matthew Cappucci explica que el sistema de tormentas está “absolutamente anegado”, lo que garantiza algún tipo de precipitación en gran parte del sur y el este. Sin embargo, la forma final (nieve, lluvia, aguanieve o lluvia helada) depende del comportamiento de un sistema de baja presión en niveles superiores que se forma sobre el Pacífico.
El NWS pronostica “más de 2 pulgadas” de agua equivalente en una amplia región, pero la incógnita crítica sigue siendo si esto caerá como una nieve manejable o una tormenta de hielo paralizante.
Preparación y seguimiento
Aunque los pronósticos se volverán más específicos a medida que se acerque la tormenta, los expertos aconsejan a los residentes de los estados potencialmente afectados que sigan de cerca los pronósticos locales y se preparen para los peores escenarios. Esto incluye asegurar fuentes de energía de respaldo, almacenar suministros de emergencia y comprender las rutas de evacuación en caso de que las condiciones empeoren.
La naturaleza impredecible de la tormenta subraya la importancia de mantenerse informado y tomar medidas proactivas para mitigar los riesgos.
Los próximos días determinarán si este sistema traerá un evento invernal manejable o una crisis devastadora para millones de estadounidenses.






























