He Jiankui, el científico chino que conmocionó al mundo en 2018 al anunciar el nacimiento de los primeros bebés editados genéticamente, no se deja intimidar. Después de cumplir una sentencia de tres años de prisión por sus experimentos no autorizados, ahora está llevando a cabo abiertamente una nueva investigación destinada a alterar embriones humanos, esta vez dirigida a la prevención del Alzheimer.
En 2018, reveló que había modificado los genomas de tres niñas para resistir la infección por VIH, un cambio permanente heredable a las generaciones futuras. China prohibió la edición del genoma reproductivo en respuesta, pero He ya está trabajando para solucionar estas restricciones.
Ahora opera un laboratorio independiente en Beijing, donde afirma estar realizando investigaciones en etapa inicial sobre la prevención del Alzheimer mediante la edición de genes. Su objetivo es introducir la mutación APP-A673T, que se encuentra en los islandeses, y que parece proporcionar resistencia a la enfermedad. También ha discutido abiertamente la posibilidad de editar embriones para prevenir otras afecciones, afirmando que quiere avanzar hacia “cientos de bebés editados genéticamente”.
Financiamiento y planes futuros
Su laboratorio ya ha obtenido 7 millones de dólares en financiación de donantes no revelados (incluido un empresario con antecedentes familiares de otra enfermedad que se niega a nombrar) y está buscando 10 millones de dólares adicionales para acelerar su investigación. Ha descartado la financiación gubernamental.
Con las restricciones de China vigentes, He está explorando lugares alternativos, incluida Sudáfrica, que recientemente modificó sus pautas éticas para permitir una posible edición del genoma hereditario. Ya se ha puesto en contacto con investigadores sudafricanos para realizar ensayos clínicos allí.
Ética y controversia
Descarta las preocupaciones sobre los límites éticos y se refiere a sí mismo como “Darwin chino”, “Oppenheimer en China” y “Frankenstein de China” en las redes sociales. Rechaza las críticas a su trabajo argumentando que la salud del paciente es la única métrica relevante.
Critica duramente los intentos de mejorar el coeficiente intelectual humano mediante la edición de embriones, calificándolo de “experimento eugenésico nazi”. Sin embargo, defiende su propio trabajo como prevención de enfermedades, no como mejora.
La visión a largo plazo
Él imagina un futuro en el que múltiples ediciones genéticas podrían prevenir el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y el VIH, además del Alzheimer, extendiendo potencialmente la esperanza de vida humana. Calcula que faltan dos años para intentar crear bebés resistentes al Alzheimer, pendiente de la aprobación regulatoria en otros lugares.
La búsqueda incesante de He Jiankui de la edición de la línea germinal, a pesar de las barreras legales y éticas, plantea serias dudas sobre el futuro de la modificación genética humana. Su voluntad de operar fuera de las normas establecidas sugiere que, a pesar de las prohibiciones globales, la era de los bebés de diseño tal vez no haya terminado.
