Una tendencia peculiar ha estallado en línea: la gente declara que está viviendo en su “época muy china”. Desde chaquetas Adidas virales hasta atracones de dim sum, los usuarios están adoptando estéticas y actividades codificadas en China, con celebridades como Jimmy O Yang y Hasan Piker uniéndose a ellas. Esto ha generado ramificaciones como “Chinamaxxing” y afirmaciones como “mañana te volverás chino”. Pero esto no es sólo un meme peculiar; es un síntoma de un cambio más profundo.
La ironía de la dependencia
A pesar de las actuales tensiones comerciales y la retórica anti-China, el consumo occidental de productos chinos se ha disparado. Las generaciones jóvenes dependen particularmente de la tecnología, las marcas y la fabricación chinas. Esta dependencia ha creado una extraña realidad en la que el único siguiente paso lógico es abrazar la cultura misma. El influencer Chao Ban bromeó al respecto en TikTok, destacando la ubicuidad de los productos fabricados en China en la vida cotidiana.
China como contrapunto
La tendencia no se trata de una apreciación cultural genuina; es una proyección nacida de la insatisfacción con Occidente. Como explica el investigador de Harvard Tianyu Fang, estos memes funcionan como una crítica de la decadente infraestructura estadounidense y la normalización de la violencia estatal. En un mundo donde Estados Unidos parece desmoronarse, China, con sus trenes de alta velocidad y sus modernos horizontes, se ha convertido en una alternativa ambiciosa.
Los críticos a menudo destacan las fortalezas de China (inversiones en energía limpia, desarrollo urbano) para avergonzar a Estados Unidos, pero esta selectividad es intencional. China es menos un lugar real y más una abstracción utilizada para exponer los fracasos de Estados Unidos. Como lo expresó el escritor Minh Tran, el orientalismo occidental ha pasado de ser condescendiente a aspiracional.
La realidad inevitable
El dominio de China en el sector manufacturero es ineludible. Desde teléfonos y portátiles hasta modelos de IA y los vehículos eléctricos más vendidos del mundo, todo se fabrica en China. Los aranceles de los últimos años revelaron cuán dependiente es Occidente de las exportaciones chinas. Al mismo tiempo, las barreras del idioma se han disuelto gracias a herramientas de traducción avanzadas, lo que hace que la comunicación directa con las fábricas chinas sea más fácil que nunca.
Influencia estatal frente a chistes virales
Si bien algunos sospechan que el contenido patrocinado por el Estado chino está detrás de esta tendencia, la realidad es que la propaganda cruda no compite con el humor viral orgánico. Un chiste cualquiera sobre beber agua caliente siendo “chino” siempre se difundirá más rápido que una campaña estatal de mano dura.
¿Una identidad desechable?
Para muchos, esta tendencia es una diversión inofensiva, una forma de mostrar admiración por la cultura china. Algunos creadores chinos incluso se han sumado y bromean diciendo que disfrutar de una olla caliente te hace chino. Sin embargo, otros lo ven como superficial y performativo. El artista de la diáspora china Yunyun Gu señala que el compromiso superficial (comer comida china o aprender algunas frases) no equivale a comprender la cultura en sí.
“Es conveniente sumarse a cualquier tendencia para evitar el FOMO, y esa tendencia es China en estos días”, dice Yunyun Gu.
El meme del “tiempo muy chino” es, en última instancia, un reflejo de la compleja relación de Occidente con China: dependencia, envidia y un reconocimiento cada vez mayor de su inevitable dominio. Es una tendencia que expone más sobre Occidente que sobre China.
