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Cambio de marca de United Parks & Resorts: una historia de SeaWorld, las controversias sobre las orcas y la expansión global

La empresa que alguna vez se definió por el chapoteo de las orcas ha cambiado oficialmente de nombre. United Parks & Resorts, Inc. (anteriormente SeaWorld Entertainment, Inc.) ahora administra una cartera en expansión de parques temáticos comerciales. Ya no se trata sólo de la vida marina. La cartera incluye los parques SeaWorld y Discovery Cove, los emocionantes parques Busch Gardens y ubicaciones de Sesame Place. También gestiona parques acuáticos en California, Florida, Texas y Virginia.

Este cambio de marca refleja una empresa que intenta escapar de su pasado. ¿O estaba tratando de ocultarlo? El cambio de marca se produce tras años de caídas en la asistencia, protestas públicas y un cambio fundamental en la forma en que operan estos parques. Para entender hacia dónde se dirige United Parks & Resorts, hay que mirar dónde comenzó y las controversias que casi lo hunden.

De San Diego a una cadena nacional

El primer SeaWorld se inauguró en San Diego en 1964. Era un modesto acuario con cientos de especies de peces y aves exóticas. Funcionó. En 1970, la empresa se expandió a Aurora, Ohio. Luego, en 1973, abrió en Orlando. Ese parque de Orlando rápidamente se convirtió en una potencia, con un enorme acuario de arrecife de coral.

En 1985, Harcourt Brace Jovanovich, Inc. (HBJ) inauguró SeaWorld en San Antonio. Cubría 250 acres. En aquella época era el parque zoológico marino más grande del mundo. Funcionó todo el año hasta 1989, cuando pasó a un horario estacional.

Pero la verdadera transformación se produjo cuando HBJ decidió vender su división de parques temáticos en 1989. ¿El comprador? Anheuser-Busch.

La era Anheuser-Busch

Anheuser-Busch no se limitó a comprar SeaWorld. Compraron una colección de activos que incluía Busch Gardens en Tampa y Williamsburg, los parques SeaWorld en San Diego, Orlando, San Antonio y Aurora, además de Sesame Place en Filadelfia. También adquirieron Cypress Gardens y Boardwalk and Baseball en Florida. Los dos últimos duraron poco. Boardwalk y Baseball cerraron rápidamente. Cypress Gardens fue vendido.

En la década de 1990, el negocio principal era estable. Busch Gardens siguió siendo el ancla de las atracciones emocionantes. SeaWorld siguió siendo el foco educativo y marino. En 2000, Anheuser-Busch abrió Discovery Cove junto a SeaWorld Orlando. Era un parque interactivo que ofrecía experiencias de nado con delfines y aviarios de vuelo libre.

En 2001, Six Flags compró la ubicación de Aurora, Ohio. Ese fue el fin de SeaWorld en el Medio Oeste.

Blackstone, IPO y el efecto Blackfish

Anheuser-Busch se vendió a InBev en 2008. La división de parques temáticos, ahora llamada Busch Entertainment, se vendió al gigante de capital privado Blackstone por aproximadamente 2.700 millones de dólares en 2009.

Blackstone tenía grandes planes. Querían expandirse a medios como la televisión y los videojuegos. Querían imitar el éxito de The Walt Disney Company y Universal Studios de Comcast. A finales de 2012, Blackstone hizo pública la empresa. SeaWorld Entertainment comenzó a cotizar en la Bolsa de Valores de Nueva York con el símbolo SEAS.

Aquí es donde las cosas se pusieron feas.

Durante décadas, los parques SeaWorld ofrecieron espectáculos de orcas parecidos a los de un circo. Estas actuaciones de “Shamu” fueron un gran atractivo. El nombre de marca Shamu era icónico. Pero en 2013 se estrenó el documental Blackfish. Narraba el maltrato de una orca llamada Tilikum. La película alegaba que el cautiverio abusivo de Tilikum provocó la muerte de tres personas, incluida la entrenadora Dawn Brancheau en 2010.

La reacción del público fue inmediata y severa. Las organizaciones protectoras de animales protestaron. La asistencia se desplomó. La empresa se vio obligada a dar un giro.

SeaWorld anunció que dejaría de criar orcas en cautiverio. Los programas fueron renovados para centrarse en comportamientos naturales en lugar de trucos. Fue una táctica de supervivencia.

Crecimiento, expansión global y el nuevo nombre

A pesar de la controversia, la empresa sobrevivió. A principios de la década de 2020, retomó su estrategia de crecimiento. Abrió nuevos parques acuáticos y un Sesame Place en San Diego. En 2023, abrió nuevos caminos al abrir su primera ubicación internacional en Abu Dhabi.

El parque de Abu Dhabi cuenta con el acuario más grande del mundo. Tiene 25 millones de litros de agua y 68.000 animales marinos. Es una declaración de escala.

En febrero de 2024, United Parks & Resorts cambió su nombre. El símbolo de cotización cambió de SEAS a PRKS. El nombre SeaWorld permanece en los parques, pero la identidad corporativa es más amplia.

La empresa ahora opera exhibiciones educativas, acuarios y programas de rescate. El Instituto de Investigación Hubbs-SeaWorld en San Diego realiza estudios sobre bioacústica y migración de tortugas marinas. El parque de Orlando inició su programa de rescate de animales en 1976.

Pero la sombra de Blackfish persiste. ¿Puede una marca basada en representaciones teatrales de orcas escapar completamente de su historia? El cambio de marca sugiere un intento de seguir adelante. La expansión global sugiere confianza.

La compensación es clara. Los espectáculos de estilo circense han desaparecido. La cría de orcas se ha detenido. En su lugar, hay más educación, más exhibiciones naturalistas y mucha gestión de riesgos legales y reputacionales.

Para los visitantes, la experiencia es diferente. Para los inversores, la volatilidad es real. El símbolo bursátil es nuevo. El modelo de negocio está evolucionando.

Queda por ver si el público perdonará el pasado o si el nuevo nombre será simplemente una etiqueta sobre la misma vieja lucha. Los acuarios están llenos. Los parques están abiertos. El dinero se está moviendo. Pero la cuestión de si estos parques merecen existir en su forma actual todavía está ahí, flotando en el agua.

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