Seguridad privada, policía pública: cómo pagan los gigantes tecnológicos de San Francisco por la protección

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Seguridad privada, policía pública: cómo pagan los gigantes tecnológicos de San Francisco por la protección

Mientras San Francisco lidia con preocupaciones sobre la seguridad pública y los delitos violentos, un número creciente de empresas tecnológicas de alto perfil están recurriendo a una solución específica: contratar agentes de policía fuera de servicio para proteger sus oficinas y empleados.

A través de un programa municipal conocido como “10B”, las corporaciones están pasando por alto a las empresas de seguridad privadas tradicionales en favor de agentes uniformados y armados. Esta tendencia pone de relieve una creciente división en la ciudad, donde las empresas de software e inteligencia artificial más valiosas del mundo se están aislando cada vez más del entorno urbano que habitan.

El costo de la seguridad

Los registros públicos obtenidos por WIRED revelan las importantes sumas que se pagan al Departamento de Policía de San Francisco (SFPD) para proteger los intereses corporativos. Si bien muchos ven a la policía como un servicio público, para estas empresas es un bien de seguridad de alta gama y bajo demanda.

Las cifras clave de gasto de 2024 incluyen:
Salesforce: Gastó aproximadamente $727,907 a través de un proveedor de seguridad para proteger sus oficinas del centro y la Torre Salesforce, incluidos casi $41,000 para su conferencia anual.
Airbnb: Asignó aproximadamente $428,443 para la presencia de oficiales armados y uniformados.
Apple: A través de una empresa externa, Apple gastó más de 1,2 millones de dólares para asegurar tres establecimientos minoristas.
Los Gigantes de San Francisco: son los que más gastan en la ciudad, con una factura que se acerca a 1,9 millones de dólares por seguridad el día del partido.

Según el programa 10B, las empresas pagan las mismas tarifas por hora que la ciudad, incluidas las horas extra. A principios de 2024, un oficial estándar costaba $135 por hora, mientras que un teniente podía comandar casi $190 por hora durante los turnos de noche.

Por qué la tecnología está pagando

La demanda de protección policial especializada se ha visto impulsada por amenazas de alto perfil a la seguridad. Incidentes recientes, como un presunto intento de atacar al director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, han subrayado los riesgos físicos que enfrentan los ejecutivos de tecnología.

Si bien los principales actores de la IA como OpenAI y Anthropic no son clientes habituales de “alquiler de policías”, han contratado el servicio para necesidades puntuales. Por ejemplo, OpenAI pagó pequeñas cantidades por la cobertura del Museo de Arte Asiático. En contraste, los gigantes tecnológicos más antiguos como Salesforce y Airbnb han mantenido estos acuerdos durante años, lo que sugiere una estrategia a largo plazo de “presencia visual” para disuadir el crimen.

El Programa 10B: Beneficios y Controversias

La capacidad de los oficiales de “obtener pluriempleo” es común; Se estima que 80% de los departamentos de policía de EE. UU. permiten alguna forma de trabajo fuera de servicio. Sus defensores, incluidos los ex dirigentes del SFPD, argumentan que el programa es una “victoria” porque aumenta la visibilidad de los agentes sin costarles un centavo a los contribuyentes.

Sin embargo, el programa no está exento de críticas. Los funcionarios de la ciudad y los expertos en aplicación de la ley han levantado varias señales de alerta:

  • Conflictos de intereses: Existe la preocupación de que los agentes puedan priorizar a los clientes privados sobre las tareas de seguridad pública.
  • Mala gestión de recursos: Los críticos sugieren que los agentes podrían abusar de las bajas por enfermedad para conseguir turnos de seguridad privada más lucrativos y “más fáciles”.
  • Agotamiento y disparidad: Las horas extras constantes pueden provocar fatiga en los oficiales, y el programa crea una disparidad en la que las corporaciones ricas reciben protección de alto nivel mientras que otros vecindarios pueden carecer de recursos.
  • Eficacia: Los expertos señalan que no existe ninguna investigación definitiva que demuestre que contratar policías fuera de servicio sea más eficaz que contratar guardias de seguridad privados estándar.

Un paisaje urbano fragmentado

El uso del programa 10B muestra el panorama de una ciudad donde la seguridad está cada vez más condicionada por la riqueza. Desde minoristas de lujo como Lululemon y Sephora hasta enormes campus tecnológicos, la presencia de la policía suele ser un lujo comprado.

Esto crea una paradoja: si bien las tasas de delitos violentos de San Francisco han seguido una tendencia a la baja en los últimos años, la inversión masiva del sector tecnológico sugiere que, para los actores más influyentes de la ciudad, el riesgo percibido sigue siendo lo suficientemente alto como para justificar millones en gastos privados.

El aumento de la vigilancia policial financiada por corporaciones en San Francisco refleja una tendencia más amplia en la que se utiliza capital privado para cerrar la brecha entre las preocupaciones de seguridad pública y las necesidades de seguridad específicas de la industria tecnológica.

Conclusión: A medida que las empresas de tecnología continúan financiando la presencia policial especializada, San Francisco enfrenta un debate continuo sobre si esto brinda seguridad genuina o simplemente crea un modelo de aplicación de la ley de “pago por juego” que beneficia a unos pocos a expensas de la mayoría.